Volver a la niñez es pasearse en medio de un bosque con los ojos bien abiertos, los sentidos en alerta disfrutando de un entorno sencillo...
Para quien aún conserva la facultad de dejarse sorprender por las cosas más sencillas, los paseos al aire libre son fuente natural de buen humor y de energía positiva.
La naturaleza llena de oxígeno y de aromas el aire que respiramos, desborda de colores e imprime el ritmo de las estaciones. Es simplemente fuente de vida del mundo que nos rodea. Pero a pesar de eso, hoy en día ha pasado a un segundo plano. Hemos perdido el sentido de los placeres naturales. Sólo los niños matienen aún una verdadera relación con la naturaleza. Obsevan con admiración una flor, se revuelcan en la hierba o imitan jugando el salto de un saltamontes. En nuestra sociedad tachamos este comportamiento de "infantil". Ya hemos olvidado hasta que punto estar en contacto con la naturaleza es bueno para el cuerpo y para el espíritu.
Dedique tiempo a observar la naturaleza y déjese inspirar por sus milagros.
Tiempo para observar las nubes por ejemplo. Y para ello, no dude en tumbarse en medio de una pradera. No hay dos nubes iguales. A través de su largAa travesía por el cielo, podemos observar como se estiran, se van deformando, se funden unas con otras o se disipan. Su imaginación le hará ver las formas más curiosas y su mente se va vaciando y su cuerpo se relaja. Casi nos podemos dejar mecer por ellas. Luego nos llama la atención la vida que fluye al ras del suelo y observamos los pequeños insectos buscando el néctar de las flores, los diferentes tipos de plantas y el aroma de las flores. ¡Déjese sorprender por la riqueza que emana del campo!
Otro día puede explorar el bosque. Descúbralo en su forma más natural, con los pies descalzos. El contacto directo con el suelo le hará descubrir la naturaleza en todo su explendor ofreciéndole sensaciones inólvidables: por algunos sitios el suelo está húmedo y refrescante, por otros seco y frío. Por ahí un manto suave de hierba lo cubre, y un poco más lejos la tierra está dura.Todo aquello que nos encantaba hacer siendo niños lo volvemos a descubrir ahora ofreciéndole a nuestro cuerpo un baño de bienestar. Andar descalzo nos permite adoptar una postura correcta, alivia la espalda y las piernas pesadas.
Después del paseo tonificante para el cuerpo viene la regeneración del espíritu. Un fin de semana, póngase el despertador antes de lo habitual y dese un paseo antes de que se haga de día. Una paz infinita le está esperando: la nieblina flota aún en el campo. Todo está en silencio, un silencio a penas roto por los primeros pajaros que saludan con su canto un nuevo día. Respire profundamente el aire fresco y puro de la mañana. Antes de que los rayos del sol aparezcan al horizonte, súbase , si tiene la posibilidad de hacerlo, a una pequeña colina y observe el amanecer y la vida alrededor. Ya llena de una gran paz interior y de un profundo bienestar puede emprender el camino hacia su casa. No le cabrá ni la menor duda de que el madrugón mereció la pena. Y para continuar bien el día prepárese un buen desayuno, al aire libre, si puede ser.
Crear su propio paraíso terrenal en casa.
Incluso en su hogar puede disfrutar de los beneficios que la naturaleza procura a su cuero y a su espíritu. Para ello basta con tener un jardín o un balcón lo suficientmente grande como para poder tener unas cuantas plantas. Sobre el plano físico la jardinería tiene los mismos efectos que un paseo por el bosque o por el campo. La luz exterior influye directamente en el sistema nervioso y anima el buen humor. El aire libre ayuda a pasar con suavidad, de la estación sombría y oscura a los días claros de primavera sin sentir ese cansancio tan característico de los últimos días del invierno. Llenar los pulmones de oxígeno y moverse al aire libre ayuda a la circulación, usted se sentirá en forma y dinámica, además de proporcionar a su piel un agradable color.Pero la jardinería tiene sobre todo un efecto positivo a nivel psicológico. Algunas mujeres confiesan incluso haber recuperado las ganas de vivir gracias a esta actividad.
Realizar algo desde el principio hasta el final. La jardinería ofrece la posibilidad de crear una obra entera.
Primero existe esa sensación de euforia que proporciona el haber creado algo una mismo desde el principio hasta el final. Usted lo ha hecho todo, desde sembrar la semilla hasta recoger el fruto y ha podido constatar su evolución pasando por todas las etapas. ¡Qué sabor tan especial tiene aquello cultivado por uno mismo!Con la llegada del invierno el jardín entra en su etapa de descanso. Muchas plantas mueren, otras duermen e invernan bajo el hielo para volver a renacer aún con más fuerza. Este proceso que se repite hasta el infinito da mucho que pensar. Hay pocos lugares, como nuestros jardines, que nos ofrezcan la posibilidad de observar esta ley suprema de la naturaleza. No cabe duda de que ver a las flores marchitarse y volver a florecer, le hará reflexionar sobre su propio destino. Pensamientos que a menudo no queremos tener, pero que nos permiten vivir la vida intensamente y en armonía consigo misma.
Unas veces una es capaz de reflexionar sobre estos temas, pero otras nos dan ganas de dejarnos llevar y no hacer nada. Pues en estas ocasiones el jardín es de nuevo el lugar ideal. Su pequeño paraíso terrenal creado por sus propias manos. A la hora de crear su jardín tenga en cuenta a los animales, esos pequeños invitados que tan agradable resulta tambié observar, y así podrá disfrutar el doble. Durante la primavera y el verano podrá deleitarse con el canto de la cigarra y con la visita de abejas o mariposas o incluso pajarillos que vendrán a buscar su alimento justo ante usted. En cuanto a su mascota, también estará encantada de poder disfrutar de su jardín. No es dificil crear un oasis para los animales, basta con algunos matorrales y plantas del campo, y el día que descubra un nido en su jardín o consiga alimentar a algún animalillo, será realmente consciente de que su jardín es un regalo de la naturaleza.